Unidades militares del ejército de la antigua Esparta Ir al contenido principal

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Unidades militares del ejército de la antigua Esparta

Unidades militares del ejército de la antigua Esparta


Esparta era una ciudad estado caracterizada por su militarizado y estrictamente jerarquizado sistema de gobierno y su igualmente cerrada organización social. Su ejército destaca sobre los del resto de ciudades-estado griegas, a menudo tachados de invencibles o simplemente sobrevalorados. Siendo realistas, no fue un ejército profesional ni tampoco el mejor de la historia (probablemente eso sea imposible de determinar, pues hay muchos factores a tomar en cuenta), pero sí dominó con cierta eficacia el escenario militar de la Grecia Clásica a pesar de su marcada oligantropía (disminución continua de nacimientos o directamente, supervivencia, de varones). 

Pese a ser conocidos mundialmente por su infantería pesada, los hoplitas (unidad que todos las poleis tenían, pero que las procedentes de Esparta, y no de sus dominios, destacaban), la ciudad peloponesia ciertamente tuvo diferentes unidades militares para mantener su hegemonía tanto en su península como en el resto de Grecia. 

La más habitual de escuchar puede ser la de los hippeis, una especie de unidad de élite a caballo que hacía las veces de guardia real en la batalla o ejercía de cuerpo policial en la propia Esparta. Su origen es aristocrático, pues las monturas tan sólo estaban al alcance de la clase gobernante, por motivos económicos. Normalmente solían integrarlo jóvenes de entre los 20 y los 30 años y para el siglo V. C. se había convertido en realidad en un contingente de Infantería, abandonando en algún momento el uso de los caballos. 


Esparta sí tuvo un contingente de caballería, pero no fue ni demasiado numeroso, ni estuvo en uso durante mucho tiempo ni tampoco recibió ningún tipo de halago por los antiguos. A decir de Jenofonte (ateniense con estrecha relación con Esparta), la caballería la integraban los hombres "más débiles y menos valerosos". Su función era repeler o responder a los ataques atenienses en Lacedemonia durante la Guerra del Peloponeso, y para ello contaba con unos 400 jinetes. Aún así, el número podía variar y podía alcanzar los 600 integrantes como en el caso de la batalla de Nemea en 394 a. C. 

No exactamente un cuerpo militar, pero los ilotas (esa especie de esclavos de la tierra que los espartanos tenían) también eran llamados a la guerra. Según Heródoto, un espartiata (de la ciudad de Esparta y no la región de Lacedemonia ni de las aldeas colindantes) podía llevar consigo hasta 7 ilotas, siendo 1 el mínimo. Estos no lucharían, pues su principal objetivo no era ese, pero sí lo podían hacer si era necesario. En caso de hacerlo, se armarían con simples hondas, arcos o jabalinas, constituyendo así un cuerpo de Infantería ligera. Otras ciudades griegas también reclutaban ese tipo de Infantería, no de ilotas, pues en sus estructuras sociales no existía tal condición, pero sí de hombres provenientes de las clases más bajas, y recibían el nombre de psiloi. 


Los neodamodos tampoco eran en sí una unidad, pues básicamente eran ilotas liberados tras cumplir con el servicio militar –como hoplita, no escaramuzador–. Pese a la no precisamente favorable fama que alcanzaron, sirvieron como tapón ante la cada vez más preocupante oligantropía de la ciudad, que cada año que pasaba podía armar menos espartiatas. 

Los periecos eran los hombres libres de Laconia, quienes estaban obligados a servir también en el ejército cuando era requerido. No fueron tampoco especialmente alabados, pero lucharon prácticamente siempre al lado de los espartanos en la falange. 

También fueron significativas las unidades aportadas por los aliados o los mercenarios. De hecho, (hasta donde yo sé) Esparta no se presentó jamás a una batalla sin aliados. La Liga del Peloponeso, una alianza entre muchas de las ciudades de la Península del Peloponeso, lideradas por Esparta, aportaba numerosos contingentes cuando Esparta acudía a la guerra. Hubo conflictos entre los miembros, pero en general Esparta logró que su supremacía sobre sus aliados continuara durante décadas. Fue fundamental el apoyo de la ciudad de Corinto, situada en el istmo del extremo noreste de la Península, al norte de Argos (tradicional enemiga de Esparta y aliada de Atenas). La ciudad del istmo contaba con una poderosa flota de la que Esparta carecía. Respecto a los mercenarios, sabemos poco de ello (y de hecho, es más común que fueran los propios espartanos quienes se alistaran como mercenarios), pero sí se conoce la existencia de unidades de tracios.

Como hemos visto, Esparta no fue una ciudad centrada exclusivamente en su infantería pesada –entre otras cosas, porque su oligantropía la obligaba a no depender de ello–, aunque tampoco destacó por su variedad.


Fuente: Esparta, de Nicolas Richer. Editorial Edaf.


Créditos de imágenes: Primera y segunda, obras de Martin Klekner. Tercera, de Richard Hook. Cuarta, ilustración de un hoplita y su ilota, por Steve Noon. El mapa es de Wikipedia.



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